Heidegger en su texto se interroga por la esencia de la obra de arte, es decir lo que ella es. El origen de ella se encuentra estructurada en la relación de la causa y el efecto, a saber: el artista y la obra, los cuales deben su nombre al arte y sin este no habría artista ni obra, de manera que entran en estrecha relación arte, artista y obra.
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El arte, “no debe concebirse de ningún modo como algo puramente secundario o instrumental en la historia de la cultura”[1]. El autor encuentra en el desarrollo artístico un motor del desarrollo del pensamiento y de la civilización.
A partir de la lectura del los parágrafos 512 y 513 de Voluntad de Poder, y teniendo en consideración lo discutido en clases y las lecturas trabajadas durante el Seminario, en especial la Introducción que hace Danilo Cruz Vélez: El puesto de Nietzsche en la historia de la filosofía; podemos decir que, al Nietzsche partir del “yo” -no del “yo” cartesiano, si no más bien de un yo que “quiere”, que “vive” y que le da valor y sentido al mundo. Este yo no es el “ego cogito” si no el sujeto de los apetitos, las pasiones, los instintos, los impulsos.