En la historia de la cultura o del pensamiento occidental, podemos encontrar variaciones importantes en la relación que tiene el hombre con el mundo. En la historia de la filosofía asociamos el período mítico-religioso con un primer intento de dar cuenta del mundo; esto es que en medio de los cambios se intenta comprender su armonía, su grandeza, encontrarle sentido a la naturaleza y a lo que acontece en las relaciones humanas, darle significado y estabilidad.
Bayer hace referencia a ciertos aspectos en la propuesta estética de Kant articulando los siguientes aspectos:
La realidad, más allá de lo que está fuera de nosotros, puede considerarse como aquello que es construido por el hombre a partir de lo experimentado. La belleza, en un principio, no nace como representación de lo cultural, sino más bien como proporción y simetría. Es decir, no en relación a valores puntuales (heroicidad, etc). Esto muestra que los antiguos tenían consciencia de estas proporciones y simetrías y la usaban de manera intencional.
Aristóteles en este libro hace referencia a los que le precedieron señalando que el error de ellos fue omitir a la esencia, esta es la que ser “lo que es”, entonces es anterior a los atributos. Por tanto, debieron estudiarla y seguir con sus atributos, lo que hicieron ellos fue estudiar los atributos.