El “Leviatán o la materia, forma y poder de un Estado Eclesiástico y Civil”, resalta el temor y pesimismo que despierta en su autor, las diversas circunstancias que vive Europa y especialmente la Inglaterra del siglo XVII. Si bien el autor tiene una posición fuerte en contra de la escolástica y la tradición religiosa, no debe considerarse ateo, aunque no es un creyente común.