El texto de Nietzsche sobre las transformaciones del espíritu versa sobre los tres momentos que el autor reflexiona como evolución del espíritu; en él se plantea el hecho de que el espíritu se somete a tres transformaciones, y las mismas pueden considerarse como sigue, a saber: Siguiendo al autor, el espíritu pasa por tres etapas; en primer lugar está la etapa del camello, aquí se representa el espíritu paciente, ese espíritu que gabela con lo más pesado, así como el camello, éste lleva su carga hacia el desierto.
El autor evoca al principio de su segundo tratado las conclusiones a las que ha llegado en el primero, a saber: que ningún gobernante es beneficiado de una facultad de autoridad sobre los otros hombres desde su origen, en este caso אדם, es decir, si אדם recibió de D-s tal condición en su naturaleza, este no lo heredó a sus hijos y de ser así pues hoy en día no se puede definir que descendiente pudo haberla adquirido. A esto él le llama: “el dominio personal y la jurisdicción paternal de אדם”[1].
A partir de la lectura del los parágrafos 512 y 513 de Voluntad de Poder, y teniendo en consideración lo discutido en clases y las lecturas trabajadas durante el Seminario, en especial la Introducción que hace Danilo Cruz Vélez: El puesto de Nietzsche en la historia de la filosofía; podemos decir que, al Nietzsche partir del “yo” -no del “yo” cartesiano, si no más bien de un yo que “quiere”, que “vive” y que le da valor y sentido al mundo. Este yo no es el “ego cogito” si no el sujeto de los apetitos, las pasiones, los instintos, los impulsos.